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Pertsona libre, eskubidez berdin eta elkartasunez lotuen arteko bilera, plaza hutsean.

La definición más clara que conozco para la democracia la hizo Ciro el Grande, rey del colosal imperio persa, en esta frase que pronunció para menospreciar a los griegos:

“Yo no les tengo miedo a esos necios que dejan una plaza vacía en medio de la ciudad y se cuentan mentiras en ese espacio vacío.”

Así debería ser la plaza de la política: una reunión entre personas libres, iguales en derechos y unidas por la solidaridad, en la plaza vacía. Sabéis que en la historia casi nunca ha existido algo semejante.

JOSEBA SARRIONANDIA, Lapur banden etika ala politika

Esta iniciativa se fraguó en el taller que Sortu realizó el pasado 10 de febrero en Durango. Bajo el título Miradas para un nuevo tiempo de herrigintza, más de doscientos militantes reflexionamos sobre la herrigintza vasca: ¿Cuál ha sido el fruto del trabajo que se ha desarrollado durante los últimos sesenta años para la autoorganización de Euskal Herria? ¿Dónde nos encontramos en este momento? ¿En qué hemos avanzado? El documento Reflexión de las 11 miradas busca recoger una especie de síntesis de aquel ejercicio colectivo que hicimos en Durango.

Quienes impulsamos esta iniciativa somos gentes de izquierdas y abertzales que compartimos similares preocupaciones, ilusiones, fatigas y esperanzas. De una manera u otra nos sentimos parte de una comunidad que ha hecho su aportación a un fructífero tiempo de herrigintza. Ahora que el mundo es un enorme basurero, seguimos soñando con la justicia y con la libertad y, cada cual desde su ámbito y de muy diversas maneras, seguimos peleando por ese sueño.

Plaza hutsa es una iniciativa abierta para cualquiera que piense que Euskal Herria necesita un nuevo aliento, para quienes compartimos la urgencia de pensar y vivir como pueblo. Es una iniciativa que quiere entrelazar muchas miradas, que busca hacer una aportación al esfuerzo por pensar y materializar un nuevo tiempo de herrigintza. Plaza hutsa es una dinámica participativa para la reflexión y para la acción, un camino que no sabemos a dónde nos llevará, un pretexto más para hacer causa común.

Mi oficina es una plaza. Cuando llueve me mojo y cuando sale el sol me caliento. Mi oficina no tiene paredes ni tejado –nos dijo el poeta calvo cuando le llamamos pidiéndole consejo–. Le hemos hecho caso. Y hemos creado una plaza para que cuando llueva todas y todos nos mojemos y cuando salga el sol nos todas y todos nos calentemos.